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martes, 3 de febrero de 2015

Inauguración de la exposición “LA HISTORIA NATURAL EN EL INSITITUTO LUIS VIVES. Espacio de enseñanza, lugar de ciencia"

Hace casi tres años que varios profesores del departamento de Ciencias Naturales del instituto nos planteamos la posibilidad de realizar una exposición sobre la enseñanza y la investigación realizada en el gabinete de Historia Natural en las primeras décadas del siglo XX.
Después de muchas gestiones con el Instituto de Historia de la Medicina y la Ciencia López Piñero y la Universidad de Valencia ha sido posible llevar a buen puerto esta iniciativa que hoy, 3 de febrero de 2015, ve la luz.

Un poco después de las 20 horas y tras unas palabras de bienvenida por parte de Àlvar Martínez, director adjunto del Instituto López Piñero, los comisarios de la exposición: Jesús Catalá, profesor de Historia de la Ciencia en el CEU Cardenal Herrera de Valencia, y José María Azkárraga, profesor de Ciencias Naturales del instituto Luis Vives de Valencia, proceden a explicar los motivos de una exposición como esta reivindicando la necesidad de poner en valor el trabajo realizado por los profesores del entonces Instituto General y Técnico de Valencia, que complementan su labor docente con la investigación puntera en el estudio de la vida en las aguas dulces tras la creación, en 1912, del Laboratorio de Hidrobiología Española por parte del profesor Celso Arévalo Carretero, catedrático de Historia Natural.

Al acto han acudido cerca de un centenar de personas, la mayoría profesores de enseñanza media y universitaria y ha sido cubierto por la prensa local.

Instrumentos, preparaciones, catálogos y placas de linterna

La exposición, que se mantendrá abierta hasta el próximo día 24 de abril, consta de nueve carteles explicativos, tres vitrinas con libros y documentos de la época, cuatro vitrinas con modelos didácticos, ejemplares de historia natural e instrumentos de laboratorio, dos trabajos enmarcados de alumnos de los cursos 1916/17 y 1917/18, dos láminas de botánica y cuatro modelos didácticos murales de anatomía animal. La falta de espacio no permite la presencia de más ejemplares en la exposición. Está prevista la visita de grupos guiados previa reserva.

Modelos didácticos murales de anatomía animal

Frascos con preparaciones anatómicas y embriológicas,
 fósil de Rana pueyoi y columnas con fondos de aguas dulces
Los carteles relatan el origen del instituto Luis Vives, el contexto histórico en que se produce, su contribución a la investigación dulceacuícola tras la creación del Laboratorio de Hidrobiología Española, la publicación, entre 1916 y 1928, de las investigaciones de todo tipo que el propio instituto realizaba, en los “Anales del Instituto General Y Técnico y de 2ª Enseñanza de Valencia" y, por último, las biografías de cuatro destacados profesores e investigadores en el tránsito entre los siglos XIX y XX: Emilio Ribera, Celso Arévalo, Luis Pardo y Antimo Boscá.

Vitrinas con libros antes de ser cerradas
Los libros y documentos expuestos se dividen en tres secciones. Una relacionada con la docencia, en la que se muestran diferentes tratados de Historia Natural de profesores del centro, trabajos de alumnos y publicaciones diversas en las que se hace referencia al instituto. La segunda se dedica a los anales en los que se publican las investigaciones realizadas por profesores del centro y otros investigadores de renombre mundial como el ictiólogo suizo Alfonso Gandolfi o el malacólogo alemán Friedrich Haas. La tercera se dedica a la hidrobiología, razón de ser del laboratorio creado por el profesor Arévalo, exponiendo publicaciones de diversas nacionalidades y el propio libro de visitas del laboratorio.
Modelos didácticos de escayola y papel maché y
ejemplares de cuarzo y cráneo de chimpancé

Los modelos didácticos, instrumentos de laboratorio, láminas y ejemplares de historia natural muestran cómo es la labor docente en las primeras décadas del pasado siglo.

domingo, 30 de junio de 2013

La figura de Celso Arévalo Carretero (1885-1944)

Texto de la página Web “Los biólogos españoles” del profesor Francisco Teixidó Gómez. 

El profesor Celso Arévalo Carretero
“El 6 de abril de 1885, nacía en la localidad berciana de Ponferrada, uno de los más firmes impulsores pioneros de la ciencia ecológica hispana: Celso Arévalo Carretero.
Arévalo decide estudiar la carrera de Ciencias Naturales y, en la Facultad de Ciencias de la Universidad Central, se licencia en 1903 y se doctora un año después con una tesis titulada: Estudio de la Resistencia Eléctrica en los Cristales. Hombre de sólidos saberes conoce, además del francés y del italiano, la principal lengua científica de la época, el alemán.
Ingresó en 1902 en la Sociedad Española de Historia Natural con una vocación más geológica que de biólogo y así, sus primeras publicaciones y su tesis doctoral, ya citada, tuvieron una clara orientación geológica: son trabajos de petrografía y cristalografía. No obstante, la dirección científica de Celso Arévalo viró muy pronto hacia la biología.
En efecto, dos veces pensionado por el Gobierno, dirigió sus primeros intereses postdoctorales hacia la Estación de Biología Marina de Santander, donde permaneció alrededor de un año. Fruto de su labor en el centro santanderino son dos trabajos, publicados en 1906 por la Real Sociedad Española de Historia Natural, sobre los hidrozoos de la Estación cántabra y otro sobre investigaciones ópticas acerca de las espículas de esponjas españolas.
Desde 1906 ejerció el cargo de “auxiliar de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Zaragoza”, en la que organizó los laboratorios de Ciencias Naturales y desempeñó durante tres años los cursos prácticos de las cátedras de Ciencias Naturales del preparatorio de la Facultad de Ciencias y de Cristalografía. Ingresó en la Sociedad Aragonesa de Ciencias Naturales que poco antes había fundado el jesuita catalán Longinos Navas (1858-1938).
Buscando la estabilidad económica, optó por la enseñanza secundaria. Esto le llevó a opositar cuatro veces, con éxito en todos los casos: en 1909 obtuvo la cátedra de Ciencias Naturales del Instituto de Mahón, un año después pasó al Instituto de Salamanca, en 1912 obtuvo la cátedra de Historia Natural y Fisiología e Higiene en el Instituto General y Técnico de Valencia y en 1918 consiguió la del Instituto Cardenal Cisneros de Madrid.

En Valencia, en octubre de 1913, crea la sección correspondiente de la Real Sociedad Española de Historia Natural y a la misma se adhieren naturalistas aficionados y estudiantes de Ciencias como el ex-alumno de Arévalo y futuro catedrático de bachillerato y de la Universidad española: Salustio Alvarado (1897-1981).
La ciudad del Turia, con el marco incomparable de La Albufera, fue un acicate que hizo que Celso Arévalo creara en 1912, en el Instituto General y Técnico de Valencia, el Laboratorio de Hidrobiología Española. El Laboratorio, que carecía de cualquier tipo de ayuda, fuera económica o de personal, se creaba, con material que aportaba el nuevo profesor, en las dependencias del Instituto de Valencia y con dinero que se retraía de los presupuestos del centro de enseñanza. No obstante, el laboratorio hidrobiológico funcionaba, tal como decía su director, como entidad independiente pero “al calor de la cátedra de Historia Natural”. Fue reconocido como institución oficial mediante una Real Orden de octubre de 1917.
Arévalo comparte su faena investigadora con la docente y con la creación de obras para sus estudiantes. No obstante, la hidrobiología es una guía permanente del joven profesor: aparecen anotaciones sobre esta disciplina en sus textos de Geología (1912) y Biología (1914) para los estudiantes de bachillerato. El primero de ellos, como por otra parte la mayoría de sus obras de carácter didáctico, tuvo una gran difusión en su época.
La primera guerra mundial hizo que algunos investigadores extranjeros recalaran en el Laboratorio valenciano: el ictiólogo Alfonso Gandolfi, el malacólogo Fritz Haas y el especialista en ácaros acuáticos Karl Viets. Los tres escribieron artículos en los Anales del Instituto valenciano. Además, Karl Viets mantuvo una buena relación científica con Celso Arévalo: en 1918 dedicó al catedrático una especie de ácaro acuático, al que denominó Limnesia arevaloi y, en 1930, reseñó elogiosamente el libro de Arévalo, la vida en las aguas dulces, en los importantes Archiv für Hydrobiologie.

Celso Arévalo de excursión con alumnos del
Instituto Cardenal Cisneros de Madrid
En 1918 Celso Arévalo oposita con éxito a la cátedra de Historia Natural del Instituto madrileño Cardenal Cisneros. La importante labor que había realizado en Valencia no podía caer en saco roto. Así, en la capital de España, consigue que el Laboratorio valenciano sea incorporado a la Sección de Hidrobiología, creada por él en la sede del Museo Nacional de Ciencias Naturales. Arévalo es nombrado Jefe de la citada Sección y Luis Pardo (1897-1958), su discípulo, queda controlando el centro levantino de una manera honorífica, ya que, en un primer momento, no recibe retribución alguna.

martes, 25 de junio de 2013

Nuevas preparaciones microscópicas históricas de Zoología

Preparaciones microscópicas de Zoología
Formato: 7’5x2’5 cm
Fecha: Entre 1910 y 1930
Origen: Gabinete de Historia Natural y Charles Bourgogne Préparateur Paris

Preparaciones de Espongiarios
Revisando las preparaciones de microscopía del departamento hemos descubierto nuevos ejemplares de preparaciones de Zoología que se vienen a sumar a las ya descritas con anterioridad (ver siguiente enlace). Están montadas por profesores del Gabinete de Historia Natural y algunos colaboradores en las primeras décadas del siglo XX. También hemos encontrado un ejemplar de la casa Charles Bourgogne Préparateur Paris, que bien podría ser del siglo XIX.

Preparaciones de Crustáceos
Con este hallazgo la colección de preparaciones zoológicas se eleva a sesenta y ocho ejemplares, que tratan de los siguientes temas: Espongiarios, Celentéreos, Crustáceos e Histología animal y órganos. Algunas de ellas están atribuidas a los siguientes autores: Achúcarro, Celso Arévalo, C. Benlloch, Emilio Bogani, Antimo Boscá, Fernando Boscá, J. Cervino, Francisco Morote, Luis Pardo y Luis Quer. Otras pertenecen a las empresas: Charles Bourgogne Préparateur Paris, J. Tempère Paris y Carl Reichert Wien.

lunes, 17 de junio de 2013

La figura de Emilio Ribera Gómez (1853-1921)

Fragmento del texto del estudio introductorio de José María López Piñero a la edición facsímil, de la Cátedra de Eméritos de la Comunidad Valenciana, de la 4ª edición de los “Elementos de Historia Natural” de Emilio Ribera Gómez publicada en Valencia en 1893.

“Ya sabemos que Emilio Ribera Gómez (1853-1921) sucedió en 1877 a Salustiano Sotillo en la cátedra de Historia Natural del Instituto de Segunda Enseñanza. Había nacido en Madrid, estudiando en su Universidad y, antes de venir a Valencia, fue catedrático de la misma disciplina en el Instituto de Almería. Durante las casi tres décadas que permaneció en nuestra ciudad impartió una enseñanza rigurosa y al día, y convirtió el Museo de Ciencias Naturales del Instituto en uno de los mejores de España en su género. Trabajó junto a varios de sus compañeros de claustro, especialmente con Pedro Fuster y Pablo Colvée.
Como secretario de la Sociedad Valenciana de Agricultura y “director de paseos y arbolados” del municipio, colaboró con Fuster en varias iniciativas agronómicas, así como en una exposición sobre higiene escolar en el Instituto adjunta al IX Congreso Internacional de Higiene y Demografía (1898), que recibió un importante premio. Su estrecha amistad con Colvée le permitió, como vamos a ver, recoger inmediatamente en su compendio los principales descubrimiento parasitológicos que éste había realizado. Por otro lado sirvió de enlace entre el Instituto y la Universidad de Valencia. Se encargó en varias ocasiones de la enseñanza de la zoología y la mineralogía en la Facultad de Ciencias y formó parte de diversas comisiones de la Universidad, entre ellas, de la encargada de la administración del Jardín Botánico. Viajero incansable, recorrió numerosas zonas de España y de la Europa occidental y estuvo también en los Estados Unidos y Canadá, realizando estudios en museos histórico-naturales y recogiendo abundantes ejemplares, que fue incorporando al del instituto de Valencia. Publicó trabajos sobre temas biológicos, geológicos y agronómicos en la Revista Valenciana de Agricultura, el Boletín de la Real Sociedad Española de Historia Natural y otras revistas científicas, así como artículos de divulgación en la prensa diaria de Valencia y Madrid. Sin embargo, estaba principalmente interesado en la didáctica de las ciencias naturales, motivo por el cual participó, ocupando una destacada posición, en numerosos congresos pedagógicos y científicos españoles y también en algunos internacionales, como el organizado por la Sociedad Helvética de Ciencias Naturales en 1886 y el Congreso Internacional de Educación celebrado en Chicago el año 1893. Ello explica también el esfuerzo que dedicó a las publicaciones en torno a la enseñanza de la historia natural en el bachillerato. En 1904 renunció temporalmente por razones de salud y pasó a ser “conservador mayor” del Museo de Ciencias Naturales de Madrid. A partir de entonces declinó su actividad, aunque hasta 1913 pudo presentar breves notas y “comunicaciones verbales” a la Sociedad Española de Historia Natural. En su testamento legó un fondo económico destinado a una beca para estudiantes pobres que cursaran el doctorado en ciencias naturales. Fue el final consecuente de una vida dedicada con entusiasmo a la enseñanza.